
EVOLUCIONAR COMO TIRADOR.
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101 puntos o lo que es igual un 95.92%, este es, exactamente, el porcentaje alcanzado en el pasado Campeonato del Mundo celebrado en el 2008 en Bali (Indonesia), en relación al americano Travis Tomasie, que alcanzó el primer puesto. |
Desde este evento, he estado reflexionando mucho, tratando de establecer una línea de trabajo que me permita obtener, como mínimo ese 4.08% que necesitaría para disparar al nivel que lo hizo Travis; quien además de ser un excelente tirador, como ha quedado demostrado, me pareció una gran persona y un excelente deportista.
En principio, me planteaba que había podido ocurrir, para que un tirador al que había batido en el anterior mundial de Ecuador, me sacara, tres años más tarde, una diferencia de 101 puntos. Durante unos días fue una constante preocupación, pensaba: “seguro que ha sido porque dejé de disparar todo un año”, “o porque no estoy acostumbrado a disparar tantos metales”, había más de 200 en toda la competición. Hice cálculos: “ cada plato fallado me supone medio segundo, si he fallado 30, son 15 segundos más; si cada segundo son más o menos 6 puntos, he perdido sólo por eso 90 puntos”. También intenté computar los “misses”, repitiéndome: “puede haber sido por los misses, aunque creo recordar que el americano hizo 8…”.
Pocos días después me di cuenta, que daba igual cuál hubiera sido la causa, porque la próxima vez que gane o pierda, va a ser probablemente por motivos totalmente distintos.
Decidí entonces que lo más inteligente era dedicar el tiempo a encontrar la manera de evolucionar yo mismo como tirador, haciendo un análisis de cada uno de los factores que a mi juicio, deciden el resultado de una competición, y tratar de mejorar proporcionalmente en cada uno de ellos, dependiendo evidentemente de mi capacidad para hacerlo en cada uno de los campos y de los recursos de que dispongo.
En principio, los pilares donde puede plantearse una mejora serían los siguientes:
• CONDICIÓN FÍSICA.
• TÉCNICA.
• TÁCTICA.
• APTITUD MENTAL PARA COMPETIR.
• MECÁNICA.
• PREPARACIÓN.
• SUERTE.
Una vez recopilados cada uno de los factores de los que, a fecha de hoy, depende mi rendimiento en competición, voy a tratar de desarrollar cada uno brevemente.
La condición física: A nadie se le escapa que un tirador ágil, coordinado, y rápido desplazándose, tiene ventaja sobre otro que no lo es tanto, aún disponiendo ambos de un nivel técnico similar. Igualmente, hay quien, aún no disponiendo de una forma física envidiable, se mantiene constantemente entre los “top ten” a nivel mundial; pero no se trata de eso, ahora estamos barajando la posibilidad de mejorar, y si es posible en cada uno de los factores arriba mencionados.
Evidentemente la condición física influye directa e indirectamente en el rendimiento en competición. En mi caso, dedico la mayor parte de mi tiempo libre al deporte. Desde hace años practico la carrera a pie, pesas en la sala de musculación y salidas a la montaña, y tengo que decir que estas últimas son más que recomendables. Unas horas caminando por el monte con la mochila rodeado de bonitos paisajes, permite liberar la mente, respirar aire limpio y alejarse de los tumultos, los ruidos, la contaminación y demás elementos estresantes. Si se practica con algo de intensidad y con ascensiones más o menos respetables, mejora la capacidad pulmonar y se fortalecen mucho las piernas.
Desde hace unos meses, he comenzado una nueva actividad, igualmente recomendable, la bici de montaña. Es un deporte al aire libre lo que conlleva, diversión, buenas vistas y aire puro. Además ejercitas enérgicamente las piernas, siempre que se practique con intensidad claro está. La otra gran ventaja, es que al no soportar tu propio peso, no sufren prácticamente nada las articulaciones, y la recuperación después de un esfuerzo físico prolongado suele ser bastante más rápida, a diferencia de la travesía en montaña, que sí castiga bastante los tobillos y las rodillas.
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Por último y desde hace también unos meses, he comenzado a practicar boxeo dos o tres veces por semana, dependiendo del tiempo del que disponga. Esto tengo que agradecérselo a mi gran amigo Samuel Ríos, quien me lo recomendaba encarecidamente. Es también un deporte fascinante, aprendes a mover coordinadamente el cuerpo, las piernas, la cintura, los brazos y la cabeza. A desplazarte con rapidez pero coordinadamente. Requiere mucho trabajo mental, tienes que pensar con rapidez, buscar huecos, tratar de tapar los tuyos, estás moviéndote constantemente y requiere un esfuerzo físico brutal. Después de una clase intensa acabas literalmente “empapado”. Salvando las distancias, creo que tiene algunas semejanzas con nuestro deporte. Es fundamental desarrollar reflejos, la coordinación, la velocidad, la estabilidad y la agilidad física y mental.
Bueno es otra posibilidad de ejercitarse físicamente, y desde mi punto de vista totalmente recomendable. Un último comentario al respecto, sueles “ir caliente” para casa, de vez en cuando, en este punto no incidió mucho mi amigo “Samu”, pero es conveniente que se sepa.
En definitiva, la práctica de cualquier deporte de forma continuada es totalmente recomendable, te hace sentir bien física y mentalmente. De hecho dicen que hay un equilibrio entre cuerpo y mente, y es relativamente fácil sentirse mentalmente bien, cuando se está en buena forma física.
En fin es una opción, hay quienes probablemente no disponen de demasiado tiempo libre, pero si podéis buscarle un hueco para hacer algo de ejercicio dos o tres veces por semana, estoy seguro que notaríais los resultados rápidamente.
La técnica: No voy a tratar de abordar este tema en profundidad, porque resultaría muy extenso, pero sí quiero dejar algunas reflexiones en lo referente a los entrenamientos y demás.
Una definición sencilla más o menos acertada del verbo entrenar sería: “Ejercitarse para mejorar en la práctica de un deporte”. ¿Es esto lo que hacemos realmente cuando vamos al campo de tiro? En algún momento de vuestra carrera deportiva, ¿no habéis tenido una cierta sensación de estancamiento?
Desarrollar un plan de entrenamiento más o menos personalizado es bastante laborioso, y más aún llevarlo a la práctica durante toda una temporada. Hemos de contar, en primer lugar, con el tiempo que disponemos para dedicarle, el gasto económico que conlleva, cuanto estamos dispuestos a sacrificar y un motivo para hacerlo. Además es imprescindible realizar un análisis de todas las técnicas utilizadas en competición, mano fuerte y débil, toda clase de desenfundes y posiciones de partida, llegadas, salidas, cambios de cargador, etc. Por último, tendríamos que establecer la carga de trabajo en cada sesión de entrenamiento, en función de las necesidades técnicas de cada uno, es decir, tendríamos que entrenar más aquello que peor se nos da.
Dicho así parece no parece demasiado complicado, pero todos sabemos que realmente sí lo es. No es divertido entrenar mano débil por ejemplo, de hecho conozco a muy poca gente que lo haga sistemáticamente. Si se publican los “stages” del campeonato con antelación, hay quien sí la entrena la semana antes, sin embargo, si es una de nuestras carencias técnicas debería formar parte del entrenamiento habitual.
Un ejercicio de 9 disparos y 45 puntos con mano débil, dependiendo evidentemente de las distancias tipo de blancos y demás, se vienen realizando en una media de 7 segundos, dando un “high factor” 6,4 más o menos. Si necesitamos 2 segundos más que otro tirador para realizar ese “stage”, nos va suponer 13 puntos en el total de la competición, el equivalente a un “miss”, eso, contando con que consigamos acertar todos los disparos en las tarjetas y no penalicemos. Algo parecido ocurre con los móviles. Algunos tiradores dicen: “a mí es que se me dan mal los móviles”, ¿Os suena? ¿Por qué no dedicarle, entonces, un entrenamiento sólo a los móviles? Estoy seguro que con 150 disparos realizados sobre una tarjeta móvil y un metal que lo active, es más que suficiente para empezar a controlar este tipo de blancos, siempre que sepamos donde disparar a cada uno, claro está. Entrenar con calidad es duro y sacrificado, y 150 disparos sobre un móvil supone 50 paseos a colocarlo, hay que estar dispuesto a dárselos…
Esto es sólo un ejemplo, pero pasa con cierta frecuencia que los tiradores acuden al campo a practicar aquello que más les divierte, y no lo que más necesitan. Algo parecido ocurre con el tiro tumbado, o desde posiciones extremadamente forzadas, o con los disparos a más de 25 metros. En definitiva somos reacios a esforzarnos demasiado cuando entrenamos.
Hay que concienciarse que entrenar es mejorar, y preferiblemente aquello que más necesitamos practicar. Al finalizar la sesión en el campo, una forma sencilla de averiguar si hemos realizado un entrenamiento eficiente sería preguntarnos a nosotros mismos: ¿qué es lo que he mejorado hoy?, si no encontramos una respuesta positiva, entonces es que algo no va bien.
Es preciso analizar cada uno de los entrenamientos, después de la sesión. Si hemos tenido un “miss”, averiguar el motivo. Pudo deberse a un exceso de presión sobre el disparador, a no ser cuidadoso con las miras, tal vez disparé sin estabilizarme previamente, o no respete la cadencia de tiro en esa tarjeta, le doblé en 0.20 segundos, y por la distancia a la que se encontraba debí doblarle en 0.30, o puede ser a que quité la cara de las pistola en el último tiro etc.
Durante un tiempo, gran parte de mi entrenamiento se ha reducido a trabajar platos, transiciones entre blancos cuando hay mucha separación entre ambos, la precisión pura, entrar disparando y colocar los pies en función de la posición de la batería de tarjetas, y las posiciones extremadamente forzadas. Puedo aseguraros que los resultados no tardan demasiado en llegar.
Actualmente, y de cara a esta nueva temporada, ya tengo diseñado mi nuevo plan de entrenamiento para todo el año. Probablemente iré realizando pequeñas modificaciones en función de cómo vaya evolucionando.
Está basado por supuesto en lo que he comentado anteriormente, pero he podido comprobar objetivamente, por los entrenamientos y competiciones realizadas durante toda la pasada temporada, que he mejorado en aquellas técnicas que más necesitaba mejorar.
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La táctica: Durante la competición nos asaltan dudas constantemente sobre la mejor forma de realizar un ejercicio, es normal en principio, pero si dejamos que estas persistan hasta el momento en el que suena el “timer” todos sabemos el resultado y los comentarios posteriores: “Tenía que haberlo hecho como lo tenía aprendido” o “esto me pasa por cambiarlo en el último momento”.
A medida que vamos cogiendo experiencia, sobre todo en competiciones importantes, nuestros conocimientos tácticos se van ampliando, mientras tanto hay algunos recursos para tratar de compensar esas pequeñas carencias.
El primero de ellos y probablemente el más efectivo, es observar como realiza ese mismo ejercicio alguno de los tiradores punteros. Esto nos va a dar una idea de las posiciones a adoptar, dónde realizar los cambios de cargador, en qué orden disparar cada una de las baterías, etc. Luego tendremos que acomodar el ejercicio a nuestro propio nivel de tiro, es decir, si ese tirador ha sido capaz de disparar un metal que activa una silueta móvil, y mientras aparece ésta ha disparado dos tarjetas, tengo que saber si mi cadencia de tiro actual me permite realizarlo de la misma manera, si no es así, tendré que disparar sólo sobre una de ellas.
Si por la distribución del campo, no puedo acercarme a ver como dispara ese ejercicio un tirador de la escuadra uno, puedo preguntarles posteriormente antes de que me toque hacerlo a mí. No obstante salvo en contadas ocasiones es más o menos fácil dar con la forma más acertada de disparar un “stage”, viendo como lo hacen otros tiradores, escuchando sus tiempos, y preguntando a quienes ya lo han disparado.
Otra forma de averiguarlo aunque algo más complicada es mediante la visualización. Si somos capaces de realizar el ejercicio mentalmente varias veces de distintas formas, midiendo mientras el tiempo con el cronometro en la mano, también puede darnos algunas referencias claras acerca de la forma idónea de dispararlo. Pero como decía, requiere mucha más experiencia.
Generalmente, la opción idónea se encuentra entre dos posibilidades. Mi compañero Ralf del equipo STI EURO TEAM (Subcampeón de Europa en el 2004), cuando duda entre las dos posibles alternativas para realizar un “stage”, lo recorre durante el “brieffing” por cada una de ellas, a la misma velocidad que lo hará cuando lo dispare con fuego real. Posteriormente comprueba el tiempo que le ha llevado, y decide cual de los dos posibles caminos va a tomar.
En fin, como veis hay recursos suficientes para encontrar la forma más efectiva mientras se va acumulando experiencia. Puede que puntualmente nos veamos obligados a tomar una decisión que posteriormente comprobemos no fue la más acertada, pero no hay que obsesionarse con esto. Viendo ejecutar el ejercicio a los tiradores de nuestra escuadra, escuchando sus tiempos, preguntando un poco por ahí, y teniendo también en cuenta nuestras propias posibilidades, creo que salvo en contadas ocasiones, a nadie le supondrá un problema, dar con la forma idónea de disparar un ejercicio. Además, casi siempre la disyuntiva se plantea, únicamente, entre sólo dos formas de ejecución; las otras, solemos descartarlas con cierta facilidad, y generalmente, las diferencias entre ambas son mínimas y probablemente no varíen prácticamente nuestro resultado en el campeonato.
Aptitudes mentales para competir: Constituye uno de los campos menos explorados, al menos, directamente. Es verdad que en ocasiones notamos que algo ha fallado, pero solemos achacarlo a la falta de entrenamiento o a la mala suerte.
Todos hemos sentido en algún momento la necesidad de controlar nuestros nervios, de aumentar el nivel de activación a nuestro antojo antes de disparar un “stage”. O quizás habéis tratado de olvidar una penalización importante en el ejercicio que acabáis de disparar, para que esto no os perjudique en el siguiente. Lamentablemente no suele ser fácil, y el resultado siempre suele ser el mismo… “iba bien hasta que… me dejé esa tarjeta” o “siempre me pasa igual, en el último ejercicio echo a perder la competición”. A un observador ajeno a la competición, pudiera parecerle ilógico que un mal resultado en un ejercicio, interfiera o condicione el resto de la competición, pero por alguna “extraña” razón, la realidad es bien distinta, y el tirador después de un evento negativo, suele quedar psicológicamente “tocado”.
Otras veces, se nos “atraviesa” directamente un “stage”, comienzan a asaltarnos las dudas sobre nuestra capacidad para sacarlo adelante, los pensamientos negativos, y al final… se cumple la profecía.
Probablemente no era un ejercicio excesivamente complicado, pero por los comentarios del resto de tiradores, o porque hay una tarjeta a 25 metros (aunque muchas veces el error no lo cometemos precisamente en la tarjeta que tanto nos preocupa), o bien porque alguien nos ha dicho que el móvil va muy deprisa (esto último puede que sea verdad, para ese tirador es un móvil excesivamente rápido, pero a lo mejor no lo es para nosotros, sólo que nos dejarnos influenciar por lo comentarios y asumimos que es realmente difícil, aun habiendo disparado con eficacia otros móviles similares durante nuestros entrenamientos previos). Quienes lleváis tiempo disparando en competición, seguro que sabéis de qué os hablo. Son esas dudas que sobrevienen en momentos puntuales y que suelen influir negativamente nuestros resultados.
En todos estos años compitiendo, he leído bastantes libros sobre psicología deportiva a fin de entender un poco mejor los distintos procesos mentales por los que atravesamos en competición. He observado distintos enfoques en cada uno de ellos, pero prácticamente todos coinciden en los pilares sobre los que se fundamente el denominado (EPI) o “ESTADO PSICOLOGICO IDEAL”.
Voy a tratar de hacer reflejar brevemente a cada uno de ellos, dándole un enfoque lo más práctico posible a cada uno, todo ello basado como he dicho en la información obtenida de la lectura de estos libros.
• La autoconfianza: Esta cualidad se sustenta en dos pilares , el discurso interior positivo, es decir, la facultad de sentirnos capaces de realizar una tarea con éxito, y el entrenamiento previo de calidad. Si uno de estos dos factores flaquea, la confianza en nosotros mismos suele venirse abajo.
Cuando nos enfrentamos a una tarea concreta, como puede ser la resolución de un “stage”, generalmente no hay sorpresas, es decir, el ejercicio nos va a salir, como mucho, igual de bien de lo que nos hemos sentido capaces de realizarlo previamente, y en el mejor de los casos, como lo hacemos entrenando habitualmente. Si afrontamos el “stage” con la mente inundada de inseguridades e incertidumbres de todo tipo, como: “seguro que fallo al introducir el cargador”, “este tipo de desenfunde no lo tengo entrenado”, “a ver si me dejo el dedo dentro del disparador en el cambio de cargador”, etc. La catástrofe está garantizada.
Es difícil apartar una imagen negativa de nuestra mente. Si al visualizar el “stage”, nos vemos fallando el metal de salida sistemáticamente, eso es precisamente lo que va a ocurrir. Por otra parte, no resulta fácil deshacerse de estos pensamientos negativos, lo cual a su vez nos va a provocar una gran sensación de inseguridad, y el consiguiente aumento del nerviosismo. En resumen, todos nuestros recursos técnicos poco importan, porque estamos “mentalmente bloqueados”.
La solución, en principio, sería provocar una “parada del pensamiento” . Existen varias técnicas para hacerlo y consisten en tratar de interrumpir esa secuencia de visualizaciones negativas, y reproducir mentalmente secuencias, movimientos y disparos con la velocidad y la precisión de que somos realmente capaces.
Si en la competición, no podemos evadirnos de nuestros miedos a no poder cumplir nuestras expectativas, o las de los sponsor, entre otras, se generarán, indefectiblemente, pensamientos negativos a la realización de los ejercicios.
Yo no puedo decidir no ponerme nervioso, porque creo que voy a fallar el metal de salida pero, si soy capaz de pensar y visualizar sistemáticamente, un disparo perfecto en el centro geométrico del metal, voy a recuperar mi autoconfianza para realizar esa tarea, y consiguientemente apartaré también los pensamientos negativos de mi mente, ya que ésta no puede visualizar dos secuencias de imágenes distintas. Conseguiremos, además, disminuir automáticamente los nervios, miedos e inseguridades, provocados por los anteriores pensamientos negativos. Lo que hago en definitiva, es reducir ese tipo de sentimientos, mediante el control de mis pensamientos.
Todo esto tiene que estar reforzado con unos entrenamientos previos a la competición de extrema calidad. Comprenderéis que va a resultarnos muy difícil mantener alta nuestra autoconfianza, si realizamos los entrenamientos previos a la competición de forma descuidada y penalizando sistemáticamente. Vamos a competir como mucho, con la misma calidad con la que entrenamos habitualmente.
• Concentración: Esta habilidad consiste en la capacidad de una persona para “dirigir nuestra atención hacia una tarea concreta”. Y es aquí donde radica esencialmente el problema ya que, es relativamente fácil, que algo distraiga nuestra atención justo antes de comenzar un ejercicio. A quien no le han avisado en alguna ocasión, un minuto antes de que nos toque tirar, justo cuando el tirador que nos precede acaba de terminar su ejercicio. A veces incluso, corremos hasta el box de salida, y… “puff, me he dejado los cargadores en el bolso”. Una segunda carrera hasta el bolso de tiro para recogerlos (suponiendo que los tenga cargados), los nervios aumentan, el corazón más acelerado de lo normal, llegamos nuevamente al “box” nos mandan cargar, tratamos de repasar mentalmente el “stage” a toda prisa, “vaya, el cambio de cargador en el lugar equivocado”, volvemos a tratar de repasarlo, “¿are you ready?”, casi nos vemos en la obligación de decir que sí, algo presionados por el tiempo de espera al que hemos sometido al árbitro, “¿stand by?” “¡bippp…!” Seguro que por una cosa u otra estas sensaciones os son conocidas, y el resultado de todo esto… también.
Está muy bien relacionarse con el resto de tiradores, de hecho yo diría que es uno de los grandes beneficios de este deporte, queda mucho tiempo libre entre ejercicio y ejercicio para charlar y conversar con los amigos a los que sólo vemos de competición en competición. No obstante, no podemos descuidar nuestra tarea. Yo os recomendaría que preparéis una especie de “ritual”, antes de entrar en cada ejercicio, y que lo repitáis sistemáticamente, tantas veces como “stages2 tenga la competición.
Hay que llegar al campo de tiro con tiempo suficiente cada mañana de competición, eso en primer lugar. Localizar el ejercicio por el que vamos a empezar, prepararnos, preparar igualmente nuestro equipo, y llenar los cargadores.
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Antes incluso del “brieffing”, hemos de tratar de averiguar la posición de cuantos blancos podamos observar desde fuera del “stage”, por supuesto. Una vez que el árbitro nos presente el ejercicio, preguntará: ¿quién es el primer tirador de la escuadra?, y ¿qué orden que se va a seguir?, conviene memorizar, al menos, el nombre de los tres tiradores que nos preceden.
Finalizado el “brieffing” salimos del “stage”, y tenemos que realizar el trabajo de visualización correspondiente, repasando la ejecución del ejercicio hasta tenerlo memorizado por completo, posiciones de tiro, secuencias y transiciones, lugares de impacto en cada uno de los blancos en función de las características del mismo, cambios de cargador, etc. Hecho esto, sí es conveniente distraerse un poco. Sería agotador mantenerse completamente aislado durante las 8 ó 10 horas que puede llegar a durar una competición. Eso sí, cuando nos falten al menos tres tiradores, hay que retirarse nuevamente y retomar otra vez el trabajo.
Nos ponemos los cascos y nos apartamos un poco del resto de la escuadra. Vamos a repetir mentalmente la ejecución del ejercicio, viéndonos a nosotros mismos disparando con precisión, alcanzando cada metal al primer disparo y además en el centro, moviéndonos con decisión, realizando cada parada con suma suavidad, quedando perfectamente estabilizados antes de cada disparo en las llegadas, notando como las miras se detienen en el centro de las tarjetas, en definitiva, disparando a nuestro máximo nivel. Lo repetiremos hasta percibir una sensación de tranquilidad, “todo va a ir bien, he realizado multitud de ejercicios similares en los entrenamientos, estoy bien preparado, he trabajado muy duro”. Procurad mantener la mente ocupada con visualizaciones y pensamientos positivos, alejaros de los malos comentarios y de las lamentaciones del resto de tiradores si las hay, ahora no es el momento de oír ese tipo de cosas, creedme no va a ayudaros en nada.
Finalizado el primer ejercicio, yo personalmente limpio inmediatamente los cargadores que han caído al suelo y vuelvo a completar la munición de todos ellos. Es momento para relajarse nuevamente, y comentar si es necesario tan sólo aquello que más nos ha gustado de nuestra actuación.
Saúl Kirsch, en su libro: “reflexiones sobre el tiro práctico”, (el cual he leído y me ha parecido muy interesante), comenta la mala costumbre de comentar con el resto de tiradores, únicamente, lo mal que lo vamos haciendo en cada “stage”. Estoy totalmente de acuerdo en ambas cosas. Esa manía existe, y es totalmente negativa. Este hábito aumenta nuestras inseguridades y estimula a quienes desean que así sea.
No es cuestión de esconder una penalización al salir de un ejercicio, nunca lo he hecho y voy a seguir sin hacerlo, pero tampoco hay que realizar toda una tesina sobre el “miss”, e ir pregonándolo a continuación a cualquiera que nos encontremos por el campo de tiro.
Si soy de los primeros tiradores en disparar el siguiente “stage”, me acerco para ver como lo realiza la escuadra anterior, y aprovecho nuevamente para recabar toda la información del mismo, número de disparos desde cada posición, móviles, dónde realizar el cambio de cargador etc.
En síntesis, hay que estar a lo que hay que estar en cada momento, y alejarnos en la medida de lo posible de los malos humores, polémicas y comentarios negativos, y por supuesto, tratar de pasarlo lo mejor posible en compañía de los amigos.
• Relajación/activación: ¿Os habéis sentido en alguna ocasión más cansado de lo normal durante un campeonato? En principio no encontráis una explicación razonable, “he dormido bien, un buen desayuno en el hotel, la temperatura del campo es agradable, llevo toda la mañana sentado” pero aún así, en alguna ocasión tras oír el “¡bip!” nos movemos con lentitud, sentimos como si fuéramos literalmente “lastrados”, se aflojan las manos al disparar, cuesta realizar gestos técnicos relativamente fáciles. O al contrario, “estoy acelerado, noto el corazón a cien”, siento algo de presión en el pecho, me cuesta trabajo llenar completamente los pulmones, pierdo la coordinación muscular fina, me mandan cargar y me cuesta realizarlo con soltura, en definitiva estamos “agarrotados”.
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Está claro, que ambas cosas son negativas. Lo ideal es entrar sistemáticamente con el nivel óptimo de activación en cada ejercicio. Obviamente no es tarea fácil, atravesamos distintas etapas mientras competimos, nervios antes de realizar el primer ejercicio, cansancio tras muchas horas en el campo, calor, frío, nuestras expectativas bajan tras una penalización, y suben un instante después.
Encontrar el nivel óptimo de cada tirador le corresponde a uno mismo, y como cualquier otra habilidad mental requiere practica y dedicarle su tiempo. Es imprescindible trabajarlo en cada sesión de entrenamiento. Hemos de observarnos y detectar cuál es el nivel óptimo para nosotros, memorizar esas sensaciones, los pensamientos que nos lo han producido, y tratar de reproducirlos repetidamente cada vez que disparamos.
Hay mucho escrito por ahí, basta con echar un vistazo en Internet o comprar un libro bueno de psicología deportiva. Es un condicionante que se repite en cada uno de los que he leído. Hay que practicar estas habilidades con la misma intensidad que practicamos las habilidades técnicas, si no es así, no nos van a ser de ayuda y generalmente acabaremos desechándolos.
En cuanto a las técnicas de relajación, hay varias muy efectivas, respiración diafragmática, relajación muscular progresiva, la denominada técnica del cochero, etc. Ahora bien, es necesario trabajarlas para poder valerse de ellas en momentos puntuales.
Algo más complicado resulta encontrar recursos para activarse en momentos puntuales, pero hay igualmente algunos. Realizar movimientos explosivos y enérgicos, contracciones musculares, discurso interior positivo, o escuchar una música que nos motive. Mirad las que en principio os resulten más atractivas y trabajadlas cada vez que vayáis al campo de tiro, incluso en los entrenamientos en casa. Poco a poco, encontrareis ese nivel óptimo de activación y os familiarizaréis con él. Luego a repetirlo cada vez que tengáis que enfrentaros a un ejercicio.
• Actitud positiva: Acudir al campo de tiro para participar en una competición, en una decisión tomada libremente, y no puede o no debe convertirse en un autentico calvario.
Hay que afrontar cada reto con actitud positiva. Hay veces que de por sí, la competición se nos hace más pesada de lo que esperábamos, por la presión a la que estamos sometidos, las largas esperas, condiciones climatológicas que en ocasiones son muy duras, etc. Si todo esto lo afrontamos como una mala actitud, protestando y reparando continuamente por todo aquello que no nos gusta, las posibilidades de rendir a un nivel óptimo van a disminuir considerablemente.
Entre otras cosas, perdemos la motivación que nos ha llevado a preparar el campeonato, y la finalidad, que en principio debe ser dar el máximo en cada ejercicio, pasa automáticamente a un segundo plano. La prioridad ahora es que pase el día lo más rápido posible para marcharnos de regreso a casa. Tanto tiempo preparando un evento para que llegado el día, estemos deseando que acabe, pasando “de puntillas” por el campo de tiro, prácticamente sin involucrarnos en el campeonato.
Hay que tratar de llevarlo lo mejor posible, todos conocemos la que da de sí una competición importante, los nervios previos a la misma, preparación del arma y la munición, lluvia, a veces un frío intenso, campos donde se levanta un polvo terrible, pero así es el deporte que hemos elegido. Todo esto forma parte de él, hay que verlo así y asumirlo para que todo vaya bien.
Es mucho más productivo reparar en aquello que nos resulta agradable, la compañía de los amigos, poder comprobar cómo hemos evolucionado con respecto a la competición anterior, visitar ciudades que no conocíamos hasta entonces, la sensación tan placentera cuando realizamos un ejercicio con rapidez y precisión etc.
Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que si afrontamos un reto de mal humor y desmotivados, el resultado que vamos a obtener no va a ser el que esperábamos.
• Visualización: Otro pilar fundamental en la preparación para la alta competición. No creo que haya ni un solo deportista independientemente de la modalidad que practique, que no utilice en mayor o menor medida esta habilidad mental, ahora bien, hacerlo bien sistemáticamente ya es algo más complicado.
En ocasiones, comenzamos a reproducir mentalmente un ejercicio, y la imagen de nosotros mismos se nos va de la mente por cualquier distracción. Otras veces, esa imagen reproduce la tarea que vamos a desarrollar cometiendo errores, o realizando el cambio de cargador en el lugar que no hemos decidido. No es tarea fácil realizar un ejercicio de IPSC mentalmente, reproduciendo todos y cada uno de los detalles importantes.
Hay que tratar de sentir y percibir todo con la mayor cantidad de detalles posibles, sentir como nuestras manos aprietan la pistola, ver la imagen del punto de mira centrado y alineado frente a nosotros a la vez que está parado en el centro del blanco, notar el retroceso del arma, realizar cada disparo con la misma cadencia que vamos a realizarlo posteriormente, los desplazamientos, la arena bajo nuestros pies, todo.
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Como cualquier otra habilidad mental, hay que trabajarla durante cada sesión de entrenamientos.
En un libro que leí hace algún tiempo, venía un ejercicio muy práctico para entrenar la visualización. Comenzaba visualizando un balón en el suelo, nosotros le ponemos los colores, dibujos y demás. Hecho esto hay que tratar de retener la imagen durante unos minutos sin que se nos vaya de la cabeza, y si lo hace, retomarla nuevamente. Cuando lleguemos a conseguirlo, hay que golpearle con la punta del pie, sintiendo el impacto de éste sobre el balón, el ruido que produciría, todo. Retoma el ejercicio nuevamente haciendo un nuevo lanzamiento. Progresivamente hay que ir añadiendo complicación a esa secuencia, como el lugar de impacto, movernos y correr con el balón etc. Poco a poco hay que ir complicando la imagen para mejorar la capacidad de sentir y reproducir sensaciones mentalmente. Esto es solo un ejemplo que me pareció practico, pero si le dedicáis un momento, seguro que encontráis otro similar relacionado con lo nuestro.
La aplicación práctica de esta técnica está justificada en todas las modalidades deportivas. En el caso de la nuestra concretamente, nos va a permitir realizar el “stage” tantas veces como queramos antes de dispararlo con fuego real, consiguiendo así ganar en fluidez, precisión, soltura, seguridad, y rapidez. He leído incluso, que el cerebro almacena y memoriza igualmente gestos técnicos realizados mediante la visualización, siempre que se hagan correctamente.
Ya que no es posible disparar el “stage” varias veces a fin de mejorar progresivamente en la resolución del mismo, utilicemos la visualización, es una herramienta poderosa y muy útil en nuestro deporte.
• Aprendizaje constante: Hay que tratar de aprender de todo. Un mal resultado en una competición no deja ser eso, y probablemente también nos va a enseñar algo. Hay quien dice incluso que se aprende más de las derrotas que de las victorias y probablemente, es cierto, de hecho yo he aprendido mucho de las mías.
Cualquier tirador puede aportarnos cosas positivas que pueden servirnos de ayuda, independientemente del puesto que ocupe en el ranking nacional. Pueden estar relacionadas con su forma de entender el tiro, del compañerismo, de los sistemas de entrenamiento que utiliza, mecánica, recarga, etc. Esto no está inventado por nadie, y no hay ningún gran descubridor de todo esto.
Lo nuestro no tiene porque ser lo mejor sistemáticamente. Puede haberlo sido durante un tiempo, pero todo evoluciona, y un tirador debe evolucionar también. El tener inquietudes siempre es bueno y además te mantiene activo.
Es bueno reflexionar un poco después de cada sesión de entrenamiento y de cada competición, repasar nuestra actuación, cómo nos hemos sentido, aquello que más nos ha gustado, lo que necesitaríamos mejorar etc.
Yo creo que el primer paso para estancarnos por completo es llegar a la conclusión de que todo está aprendido, y que poco o nada pueden aportarnos los demás. Llegado a este punto no hay posibilidad alguna de seguir creciendo como tiradores.
Mecánica: Este apartado probablemente sea el más explorado, quizás por ser el más entretenido, y el que requiere en principio menos esfuerzos. Voy a hacer una breve referencia al arma, la munición y el resto del equipo de tiro.
Si tuviese que quedarme con una sola cualidad en la pistola de competición, evidentemente cogería la fiabilidad. Probablemente, esa cualidad junto con el comportamiento de las 1911, es lo que ha provocado que sea este tipo de armas las más extendidas con diferencia en la práctica de los recorridos de tiro.
Son pistolas en principio sin grandes complejidades mecánicas, pero es bueno conocer las piezas fundamentales de la misma, ya que de ellas va a depender directamente su correcto funcionamiento.
Dos son fundamentalmente las piezas de las que depende directamente la fiabilidad de la pistola, la uña extractora y el muelle del cargador.
La uña que utilizo es la denominada “afftec”, incorpora dos muelles que hacen que mantenga la presión idónea de manera permanente sobre el culote del cartucho. Viene perfectamente ajustada de fábrica, y no es preciso tocar nada en absoluto para que trabaje correctamente, apoyando sobre la vaina tanto la punta como el talón.
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Probablemente conozcáis como influye el correcto ajuste de la uña extractora en el funcionamiento del arma. No obstante recordar que si ésta hace una fuerza excesiva sobre el culote de la vaina, va a provocar problemas de alimentación, o lo que es lo mismo acerrojamientos incompletos. Si por el contrario, se encuentra demasiado floja, es decir, no coge con suficiente fuerza la vaina, dará interrupciones igualmente, provocando esta vez fallos de extracción, dejándonos las vainas en la recamara.
La tensión justa es la que hace mantenerse la vaina colocada en el plano del bloque de cierre sujeta por la uña pero sin tensiones excesivas, y sin que cueste trabajo colocarla. Esta prueba hay que realizarla utilizando una vaina y la corredera sin cañón evidentemente. Hemos de conseguir como decía, que la vaina pase por debajo de la uña, quedando retenida por ésta, pero no presionada.
Personalmente, recomiendo encarecidamente la uña “afftec”, da un resultado excepcional, y evitas realizar todo este tipo de ajustes, simplemente colocarla tal y como viene de fábrica.
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La otra pieza fundamental son los muelles de los cargadores. Hay mucha afición a cortarlos tratando así de colocar un cartucho más en cada cargador. Está claro, que es una pequeña ayuda contar con un cartucho más en determinadas circunstancias, pero no a cualquier precio.
No soy partidario de este tipo de manipulaciones en los muelles, utilizo siempre 10 espiras. En los cargadores de competición monto los de la marca “grams”. Están fabricados con un acero excelente, y un grosor de espira que les da un temple perfecto, digamos que son muelles “muy vivos”. Mantienen la tensión original durante mucho tiempo. Llevan grapada la teja elevadora lo cual elimina cualquier posibilidad de que esta bascule al llenarlos por completo.
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Los “tubos” que utilizo son igualmente originales STI, de excelente calidad. Por su diseño no sufren la menor dilatación aún cuando están completamente llenos y con los muelles nuevos, jamás me han dado un solo problema.
También utilizo dos cargadores de 18 cartuchos de la marca CR Speed, con muelle y teja “grams” y 10 espiras igualmente. Están tratados con un baño para que favorezcan el desplazamiento dentro de la empuñadura cuando están completamente vacíos, mi gran amigo Manuel Gañán se encargó de esto. Funcionan igualmente a la perfección, les coloco 18 cartuchos y me permiten realizar el cambio de cargado sin el más mínimo esfuerzo, podría colocar incluso 19, si les forzara al máximo.
Los demás componentes conviene revisarlos periódicamente, sobre todo si se dispone de una sola pistola para entrenar y competir, y la “machacamos”, literalmente, con los entrenamientos en seco.
Cuando llevo la pistola de entrenamiento como segundo arma a una competición importante, la sustituyo prácticamente la totalidad de las piezas menores, “pull de disparo” completo con muelle de tres patas, muelle real, “recoil master”, aguja percutora y le monto la uña extractora “afftec” también. En principio no sería necesario, porque jamás me he dado un solo problema, pero prefiero no correr el más mínimo riesgo.
Las sesiones de entrenamiento en seco suponen un desgaste considerable del fiador y el martillo, se realizan muchos miles de disparos y eso aumenta la posibilidad de que el martillo caiga accidentalmente durante una secuencia rápida de tiro. Además, en competición trasmitimos muchas más tensiones y los empuñamientos no siempre son perfectos, lo que incrementa, aún más, la posibilidad de que la pistola se pare.
La mecánica del arma es fundamental en todos los aspectos. De nada sirve disponer de un sistema de entrenamiento ajustado, trabajar concienzudamente toda una temporada, y mantenerse en forma todo un año, si el día de la competición no llevamos todo el material en “perfectas condiciones”.
Sinceramente no recuerdo la última vez que limpié los cargadores de entrenamiento, los muelles están vencidos, las vainas son muy viejas y aún así, la pistola funciona perfectamente entrenando. Pero la competición es otra cosa y como comentaba anteriormente, nada puede dejarse al azar.
Por lo demás creo que haya que obsesionarse. Hay demasiada preocupación por aligerar correderas, reducir la dureza de los muelle recuperadores, limar empuñaduras, bajar la presión del disparador hasta 600 gramos, probar distintas pólvoras, etc. Siendo honestos, todos sabemos que los buenos o malos resultados que obtenemos nada tienen que ver con estos conceptos. Se han conseguido campeonatos del Mundo con toda clase de armazones y correderas. Leatham dispara con Springfield, Travis con Caspian, Eric con Tanfoglio, Jarret con Para Ordnance, Michael Voigth con STI, todos han sido campeones del mundo en alguna ocasión, y cada uno de ellos con una pistola totalmente diferente. Yo mismo obtuve el subcampeonato del mundo con una SPS modelo “Pelícano” y en principio nadie apostaba por esa pistola.
Es verdad que los acabados y las calidades no son iguales, y la fiabilidad que me da STI no creo que pueda proporcionarla ninguna otra marca. De hecho es el arma de competición más utilizada en todo el mundo en las modalidades Open, Estándar y Modificada.
El modelo que utilizo es el denominado “Black Major”. Cuando fiché por este equipo STI EURO TEAM, hace ya más de un año, me ofrecieron este modelo, customizado por Karl Prommersberger, principal distribuidor de STI en toda Europa, y presenta algunas modificaciones con respecto a los modelos de serie.
La corredera viene aligerada considerablemente. Incorpora el “recoil master” de serie, martillo modelo Doug Koenig, rabera sobredimensionada, seguro ambidiestro de pantalla, empuñadura antideslizante, etc. Evidentemente son mejoras, pero no hay que perder de vista el fundamento de todo esto. Un arma de estándar tiene sus limitaciones, y si una tarjeta por la distancia a la que se encuentra requiere que la doblemos en 0.25 segundos, dejando los dos disparos en el alfa, es de 0.25 segundos, independientemente del peso que hayamos dejado a la corredera, del tipo de empuñadura, y del martillo que lleve incorporado.
Es verdad que un muelle recuperador ligero junto con una punta de 180 grains, hace que la pistola sea más rápida, y el retroceso algo más controlable, más cómoda de disparar.
Lo que se pretende utilizando un muelle liviano, es que ofrezca poca resistencia cuando la corredera lo comprime al retroceder, reduciendo en la medida de lo posible la elevación de la pistola, y a su vez, que la corredera al cerrar lo haga de la forma más suave posible, reduciendo así el posible “cabeceo” del punto de mira hacia abajo.
Esta misión la cumple perfectamente el “recoil master”, incorpora dos muelles que al trabajar conjuntamente consiguen precisamente ese efecto, siendo el más liviano el que se encarga de empujar la corredera de una forma más sutil, digamos, en el último tramo de su recorrido.
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Preparación: Hay quien dice que el resultado de una competición se decide mucho tiempo antes de que llegue, y tengo que decir que en parte estoy de acuerdo con esto. Una mala alimentación la noche antes del campeonato, un cartucho en mal estado, un fallo mecánico, un despiste en un ejercicio, etc. Son muchas las causas que pueden arruinarnos el trabajo de muchos meses de preparación, esfuerzo y sacrificio.
Al hablar de la preparación me estoy refiriendo a todo aquello que directa o indirectamente puede influir en el resultado. Quién no se ha visto en alguna ocasión la noche antes de la competición recargando a última hora porque la munición no te ha dado factor en el último entrenamiento.
Hay circunstancias que sobrevienen y no queda más remedio que afrontarlas tal y como vienen, pero en la medida de nuestras posibilidades, hemos de llevar un control exhaustivo de todo cuanto esté en nuestra mano, descanso, alimentación, mecánica, equipo de tiro, etc.
Es conveniente preparar una lista en el ordenador con todo lo necesario para cada competición, y todo lo que consideramos importante revisar y comprobar antes de salir de casa. Realizar un chequeo de la pistola, cargadores, munición, comida y bebida para el campo, silla y sombrilla si fuera necesario.
Ser serios en la preparación de cada ejercicio, dedicarle el tiempo necesario a cada uno en función del nivel de dificultad. Acudir al campo de tiro con tiempo suficiente el día del campeonato, en definitiva, implicarnos al máximo en todo lo relacionado con el evento.
No voy a extenderme más en este apartado, porque creo que todo el mundo sabe de lo que hablo. No hay que escatimar en esfuerzo porque la competición como todos sabemos, va a ponernos a prueba en todos los sentidos, no sólo como tiradores.
La suerte: Aquí evidentemente poco podemos hacer, pero es verdad que puede interferir en el resultado, aunque no vamos a engañarnos, no se puede dejar la mayor parte del trabajo en sus manos.
Las competiciones se resuelven en ocasiones por unas diferencias mínimas. Recuerdo que en una ocasión Jarret quedó subcampeón del mundo por tan solo unas décimas de punto, fue en Ecuador en el 2002. Yo obtuve el subcampeonato de Europa en el 2001, dejando a sólo un punto al italiano Adriano Santancangelo.
Unas veces un disparo en la línea del delta corta ligeramente la raya y otras no, lo mismo puede ocurrir con un “non-shoot”. Puede que la organización decida suprimir un “stage” por problemas de horarios o por problemas técnicos, y esto también puede perjudicarnos o beneficiarnos. En fin, esas cosas pasan, la suerte también juega su papel.
Tratando de realizar un pequeño resumen, podríamos decir que para evolucionar en cualquier práctica deportiva, hay que identificar primero cuáles son los pilares sobre los que se fundamenta, y analizar posteriormente tanto nuestra habilidad actual, como la posibilidad de mejorar en cada uno de ellos.
Lo ideal es desarrollar por igual todos estos campos, y eso es lo que formaría en principio un deportista de alto nivel. Alguien que mantiene un buen estado de forma física y mental, lo que le permite afrontar retos y esfuerzos físicos considerables. Que además dispone de los conocimientos técnicos y tácticos suficientes para afrontar cualquier “stage” sin demasiadas complicaciones. Con capacidad para mantenerse concentrado, relajado, divirtiéndose con lo que hace. Un tirador que no deja nada al azar, exhaustivo y metódico, que prepara todo con sumo cuidado, armas, equipo, munición, etc. Y lo que es más importante, que busca constantemente la manera de seguir creciendo.
Yo creo que a todo el mundo le gusta mejorar en lo que hace. Hay muchas formas de entender el tiro. No todo el mundo puede dedicar a esto el mismo tiempo y los mismos recursos. Mucha gente dispara porque le divierte, no sufren demasiado por sus resultados, simplemente les gusta practicar IPSC y asistir a algún campeonato nacional cuando su tiempo o su trabajo se lo permiten.
Esta visión del tiro no tiene por qué ser mejor ni peor que cualquier otra, lo importante es ser feliz con lo que uno hace, y el tiro sólo es una pequeña parcela en la vida de cada tirador. Pero cuando se decide mejorar nuestros resultados, o se buscan recursos que nos hagan subir en el ranking nacional, hay que trabajar duro, y dedicarle todos nuestros esfuerzos a aquello que realmente puede hacernos mejores.