Han pasado varios meses desde la celebración del Campeonato de Europa 2010. No voy a entrar a comentar lo que fue propiamente la competición ya que no es el objetivo de este artículo. Supongo que ya se habrá escrito bastante sobre este tema. Solo decir que el desarrollo del evento, organización, diseño de stages, instalaciones y demás, me parecieron impresionantes.

     Hace solo dos años, se comentó que nuestros resultados en el Mundial de Bali, habían sido poco menos que un desastre. Entre otros que consiguieron incluso varias medallas, obtuvimos un quinto puesto, un sexto, y un décimo. Tres tiradores entre los “Top Ten” de un Campeonato del Mundo en sus respectivas categorías absolutas. Efectivamente todo un desastre…

     Probablemente otros lo habrían hecho mucho mejor y les animo a intentarlo. Pero a título de comentario les diría que meterse en los 10 primeros de un Campeonato del Mundo, les va a resultar algo más costoso que sentarse al ordenador a enjuiciar las actuaciones de los demás, o a comentar los “dimes y diretes” que afloran en este tipo de acontecimientos.

     Esta vez ha ido francamente bien para todos y todo son halagos. No es necesario lamentarse o buscar excusas, tampoco justificaciones ni culpables.

     El discurso de quienes esperan verte fallar acostumbra a cambiar con rapidez. Un “pero que te ha pasado esta vez” o “este ya no es el mismo”. Pasa rápido al “esta vez ha sido un éxito de todos”.

      “Tus victorias tendrán muchos padres, pero tus derrotas permanecerán siempre huérfanas”. Esto siempre es así.

     Jamás he entendido esta actitud ¿Cómo puede alguien alegrarse por ver caer o fallar a otro tirador? Supongo que es su forma de sentirse un poco más cerca de quienes tienen un nivel superior, ya que probablemente no podrían hacerlo por meritos propios. Lástima que esto sea así, y las lastima también que no entiendan que eso no les hace mejores. Con el paso de los años he podido darme cuenta de que todo esto va parejo al tiro, y supongo que a otros muchos deportes también.

     No me interesan las valoraciones y opiniones de los demás, y menos aún las referidas a mi faceta deportiva. El pasado año decidí luchar por el Campeonato de Europa y entrené muy duro para ganarlo. Yo soy quien dispone de mi tiempo y decido como emplearlo. El día que no tenga motivación por disparar bajaré el “pistón” radicalmente como he hecho en otras ocasiones. O me dedicarme a otra cosa, que será lo más probable.

     Finalizando con este tema, os dejo una frase que leí hace algún tiempo, aunque no recuerdo exactamente quién es el autor.

     “Uno no puede controlar sus sentimientos, pero sí puede controlar los pensamientos que los producen”.

     Pero dejando a un lado los sentimientos que dicho sea de paso, también juegan un papel importante en la competición, voy a centrarme en el aspecto técnico de este artículo, el entrenamiento que realicé para preparar al Europeo, y mi metodología de trabajo de cara al próximo Mundial.

     Generalmente, el apartado de agradecimientos en este tipo de artículos suele dejarse para el final, pero tengo mis prioridades y nuevamente voy a comenzar por esta parte.

     En primer lugar darle las gracias una vez más y esta vez públicamente, a mi esposa Noemí. Ella es quien hace que todo esto funcione, y quien me conoce sabe que es así.

“Gracias cariño por compartir mi pasión, y por hacerme sentir tan feliz con lo que hago”.

     También a mis amigos por creer en mí incondicionalmente, gane o pierda. Eso para ellos no es importante.

     Agradecer igualmente desde estas líneas, la acogida que he tenido por parte de la directiva, y de todos los socios del Club de Tiro A.C.T.O.A. de Almería. Espero y deseo contribuir en cuanto esté en mi mano con quienes están, por y para el deporte.


     Y por supuesto a mis sponsor, ya que sin su apoyo jamás hubiera conseguido este reto.

          • STI.
          • FIOOCHI.
          • BORCHERS.
          • BLACKHAWK.
          • VIHTAVUORY.
          • MSA SORDIN.
          • DOUBLE-ALPHA ACADEMY.
          • C-MORE.
          • D SHOOT.
          • WILEY X.


     Tras algunos años “dando palos de ciego”, he podido observar que el único deporte que conozco, y en el que la mayoría de los tiradores entrenan haciendo exactamente lo mismo que hacen cuando compiten, en nuestro caso disparar stages, es en el tiro práctico.

     Un atleta realiza un entrenamiento perfectamente estructurado. Series, cambios de ritmo, cuestas, técnica de carrera etc. A parte de su acondicionamiento físico general, y las habilidades mentales para competir. Exactamente lo mismo ocurre con la práctica totalidad de las disciplinas deportivas. Teniendo en cuenta todo esto, hace algún tiempo diseñé “un cuadro de mejora de habilidades” para establecer y evaluar mi nivel, en cada una de las técnicas que se utilizan en competición. Conseguí extraer más de 240. Seguidamente me propuse entrenar más aquellas en las que mi nivel técnico era inferior, o dicho de otra manera, entrenar más aquello que más necesitaba.

     Al principio me fue bastante bien, pero con el paso del tiempo me resultaba complicado determinar las diferencias de nivel entre muchas de ellas. Entre otras cosas porque era yo mismo quien me autoevaluaba, y quien asignaba las correspondientes cargas de trabajo. No obstante me fue útil porque este simple hecho ya supuso una nueva progresión para mí. También continué metido a fondo en la práctica de algunas actividades deportivas a fin de mejorar el acondicionamiento físico general.
     Y por ultimo adquirí nuevamente varios libros de psicología deportiva para tratar de perfeccionar también, mis habilidades mentales en competición.

     La siguiente evolución importante en mi sistema de entrenamiento fue, con todo lo aprendido, y la experiencia acumulada en todos estos años de competición, diseñar un plan de entrenamiento que integrara y complementara, todo lo que trabajaba hasta el momento de forma individual. La técnica de tiro, la condición física, y la preparación mental para competir.

     Después de realizar muchas pruebas y ajustes posteriores, conseguí plasmarlo en tres sesiones de entrenamiento diferentes. Traté de darles a todas ellas la misma entidad, en cuanto a sobrecarga física, dificultad técnica, y sobrecarga psicológica. Procuré igualmente que cada día de entrenamiento me supusiera un desgaste y un esfuerzo similar, ya que en ocasiones, el desgaste físico era tan intenso que me costaba mantener un nivel de precisión aceptable durante el desarrollo de los ejercicios. Otras veces el problema era el lastre mental con el que disparaba, llegaba a impedirme moverme con velocidad y decisión por el stage.

     No voy a extenderme mucho más en el trabajo que me costó proporcionar cada una de las sesiones de trabajo, pero los ajustes que tuve que realizar para poder sacar el entrenamiento adelante fueron muy numerosos.

     Se trata de tres sesiones de entrenamiento con solo dos ejercicios diarios, y seis repeticiones de cada uno de ellos. Es decir 12 ejercicios por sesión en el campo de tiro.

     Cada día de entrenamiento práctico una sesión de trabajo diferente, respetando siempre el orden de las mismas me apetezca o no. Si una semana acudo cuatro veces al campo, repito nuevamente la primera, o las dos primeras si entreno cinco días.

     Comienzo cada entrenamiento con cuatro series de diez disparos cada una de precisión pura a 25 metros y sin tiempo. Están repartidas de la siguiente manera: diez disparos sobre una tarjeta a dos manos, diez con la mano fuerte, diez con la mano débil, y diez más sobre un plato a la misma distancia. Me gusta trabajar la precisión cada día, me ayuda a mejorar el control del disparador, y me sirve también para coger referencias del lugar en el que están entrando mis disparos, en función de lo que percibo en las miras en el momento en el que presiono el disparador.

     Este es el contenido de cada una de las sesiones:

     • SESIÓN NÚMERO 1: Un ejercicio para trabajar los desplazamientos y sus ángulos de seguridad. Las entradas y salidas en todas las direcciones posibles y los cambios de cargador.
     Y otro para entrenar los métales, el tiro tumbado, y el tiro corriendo a tarjetas muy cercanas.

     Me gusta entrenar intensamente cada técnica, dudo mucho que con una sola repetición algo pueda llegar a mejorarse. Un juego de números y dados me permite ejecutar cada ejercicio de forma distinta al anterior. En competición disparamos al límite cada stage, y no hay posibilidad de repetirlo por segunda vez.

     Estos son algunos de los fundamentos sobre los que se sustenta este sistema de entrenamiento. Por un lado trabajar con intensidad, pero sin repetir ejercicios idénticos. Y por otro lado aprovechar la sobrecarga psíquica que produce disparar bajo las circunstancias que explicaré a continuación.

     El primer ejercicio de esta sesión de entrenamiento, está compuesto por “seis box” numerados del uno al seis, tal como se muestra en el esquema que pongo a continuación. También integra tres baterías de blancos diferentes a distintas distancias.

  

     Se parte de un box que denomino “box-0”. Junto a él, coloco un bidón o una pequeña caja en el suelo donde dejo caer dos dados a la orden del “stand by” unos tres segundos antes del pitido. Los dados me dan dos números, el más bajo me indicará el primer box al que tengo que desplazarme para comenzar el ejercicio, siempre teniendo en cuenta que desde cada box, se dispara la batería que queda situada frente a él. Y el número más alto, se va a corresponder con la posición por la que tengo que terminar el stage. Todo esto obviamente recorriendo las seis posiciones de tiro que componen en ejercicio.

     Un ejemplo: Me sitúo en la posición de salida “box-0”. Presiono el botón del “timer” y seguidamente dejo caer los dados, aparecen los números 2 y 4. Tengo solo tres segundos para identificar estas dos posiciones de tiro, y memorizar seguidamente por la que voy a empezar, que en este caso es el “box 2”, y por la que tengo que finalizar el ejercicio que sería el box número 4.

     Al sonido del timer, saldría corriendo hasta el “box 2”, desde donde tendría que disparar el “popper” la tarjeta estática y el móvil. Seguidamente me desplazaría hasta el box número 1 disparando desde ahí las tres tarjetas limpias que quedan delante. De ahí al 6, para disparar nuevamente los mismos blancos, esta vez a una distancia superior.

     Paso al cinco, desde donde tendría el móvil activado y la tarjeta estática. En este caso, hay que tratar de disparar en primer lugar al móvil si está a la vista. De no ser así, comenzaría primero por la tarjeta estática y el móvil lo dispararía en segundo lugar.

     Llegamos al “box 3”, para impactar las tres tarjetas con “non shoot”. Y de ahí al cuatro para finalizar con las mismas tres tarjetas. Podríamos elegir cualquier otro orden en los desplazamientos, pero respetando siempre la primera y la última posición. Comprobaréis que salen un total de 33 disparos, por lo que tendría que realizar dos cambios de cargador, uno cada dos posiciones de tiro, de no hacerlo, podría quedarme sin munición en mitad de una batería.

     En definitiva, te enfrentas a un ejercicio con 6 posiciones de tiro, blancos de todo tipo a diferentes distancias, y con desplazamientos en todas las direcciones posibles. Además, solo tres segundos antes del “bip” vas a conocer el orden de los desplazamientos, y solo mientras disparas vas a poder determinar el momento en el que tienes que realizar los cambios de cargador. Todo esto mientras recorres aproximadamente 40 metros de carrera.

     La parte técnica queda perfectamente reflejada en la exposición del stage llegadas, salidas, cambios de cargador y desplazamientos. La física también, puesto que vemos a recorrer unos 40 metros a máxima velocidad. Y por último la parte mental, que como comentaba anteriormente lleva un lastre psicológico importante, al tener que llevar en cuenta todo lo que he comentado anteriormente.

     He preferido exponer el fundamento de esta metodología de trabajo tras la explicación del primer ejercicio, ya que el resto del entrenamiento está diseñado bajo los mismos parámetros. Siempre bajo estrés físico, técnico y mental.

     Cuando desarrollas cierta habilidad entrenando bajo estas circunstancias, te das cuenta de que es una forma de disparar mucho más intuitiva. El tiro puro y duro (alineación de miras, enfoques, presión del disparador etc.) pasa prácticamente a un segundo plano. Yo personalmente consigo percibir muchas de las sensaciones que experimento en competición, y creo sinceramente que de eso se trata.

     Os dejo ahora el esquema del segundo ejercicio:

  

     Desde el “box 0” y a la señal del timer, dejaremos caer los dados. Esta vez para memorizar si salen dos números pares, impares, o uno y uno. Si salen dos número pares, cuando corramos hacia las tarjetas situadas a los laterales del stage, rodearemos los bidones de color rojo por el lateral derecho. Dos números impares lo haríamos por el izquierdo, y si sale par/impar, rodearíamos uno por la derecha y el otro por la izquierda de forma aleatoria.

     Al “bip” desenfundaríamos sobre la batería de cinco platos situada frente al box de salida, pero con una particularidad. Cada vez que fallemos un plato, hay que dispararle desde la posición de tendido. Una vez le hayamos impactado, nos levantaremos para continuar con la batería de cinco metales. Lo mismo haríamos en caso de cometer un segundo fallo. Es decir, vamos a disparar de pie una sola vez a cada metal. En caso de fallar cualquiera de ellos, tendríamos que tendernos en el suelo para impactarle. Por supuesto hay que tocarlos todos antes de abandonar el box.

     La finalidad es mejorar la coordinación ojo/músculo. Acostumbrar al cerebro a no enviar la orden de presionar el disparador al dedo índice, hasta que el ojo no observe con nitidez las miras, perfectamente definidas en el centro de cada plato.

     En el caso de las tarjetas con non shoot, esta misma función la cumplen los misses, y las penalizaciones. Aquí nuestro nivel de exigencia aumenta automáticamente. La propia penalización, que en un blanco de este tipo puede llegar a 50 puntos, hace que apuntemos a conciencia, nuestro nivel de alerta se dispara. En cambio con los metales no ocurre lo mismo, fallarles no suele suponer ningún tipo de penalización, e instintivamente bajamos la exigencia al dispararles.

     Una vez hemos finalizado la batería de metales, saldremos corriendo hacia el bidón rojo de la derecha, y lo rodeamos de derecha a izquierda o viceversa, en función de lo que hayan marcado los dados. Dispararemos corriendo a su vez, las tres tarjetas cercanas con non shoot. Seguidamente haríamos un “back” con cambio de cargador, y volvemos otra vez al box de inicio para disparar nuevamente la batería de metales. Ojo con los fallos, si no acertamos algún metal hay que bajar al suelo a repetirlo.

     Acabada la segunda serie de metales, corremos a bordear el bidón de la izquierda, igualmente lo haremos por el lateral que corresponda, mientras disparamos corriendo también, las tres tarjetas limpias que están junto a él. Otro “back” con la segunda recarga, y llegamos otra vez al “box-0” desde donde vamos a enfrentarnos por tercera vez a la batería de platos, bajo las mismas condiciones, por cada metal fallado, al suelo nuevamente. Cuidado con esta última serie, estamos físicamente mermados y el ritmo respiratorio algo acelerado. Hay que estabilizar perfectamente la pistola antes de presionar el disparador, independientemente del tiempo que te ocupe hacerlo.

     Hay quien piensa que la letra con sangre entra, y en este caso estoy totalmente de acuerdo. El tumbarse es simplemente un estimulo más que junto con nuestra propia determinación, nos va a ayudar a mejorar la precisión en las siluetas metálicas. No es un castigo elegido al azar, de hecho no creo que sea un castigo como tal, por cada metal fallado entrenamos el tiro tumbado y nuestro acondicionamiento físico lo agradecerá también.

     Procuro invertir la posición de tiro en la batería de metales. Los tres primeros ejercicios parto de pie frente a ellos, y los tres últimos comienzo tumbado directamente. Físicamente me parece un stage muy interesante, porque lleva desplazamientos muy rápidos, arrancadas desde la posición de tendido, cambios bruscos de velocidad y dirección etc. En cuanto a la parte mental, disparas bajo el estrés que produce retener en la memoria el recorrido que tienes que realizar, en definitiva, me parece un ejercicio muy interesante.

     Con este segundo ejercicio, la primera sesión de entrenamiento quedaría completada.

     • SESIÓN NÚMERO 2: La componen dos ejercicios nuevamente, uno para trabajar las ventanas, y otro para el tiro tras parapeto, llegadas a líneas de falta, y posiciones forzadas.

     El ejercicio de ventanas quedaría de la siguiente manera:

  

     Sitúo dos ventanas con seis blancos enfrentados a cada una de ellas. Como podéis ver en el dibujo, los blancos están numerados del uno al seis y de izquierda a derecha, aunque podrían numerarse al revés lógicamente.

     Se parte en el centro, desde el “box-0”. Al “stand by” dejamos caer los dos dados, el número más bajo se corresponderá con el blanco de la ventana de la izquierda, que no tendremos que disparar en la primera llegada a esta. Y el número más alto indicaría, qué blanco tenemos que dejar sin disparar, en la primera llegada a la ventana de la derecha.

     Supongamos que obtengo nuevamente un 2 y un 4. Suena el pitido “bip” salgo corriendo lo más rápido posible a la ventana de la izquierda para disparar los blancos 1, 3, 4, 5 y 6. Carrera fuerte a la venta de la derecha con cambio de cargador, y disparo todos los blancos menos el número 4, que en este caso es una tarjeta con non shoot.

     Vuelvo otra vez a la primera ventana para impactar el blanco que dejé en la primera llegada (el número 2) y regreso de nuevo a la ventana de la derecha para disparar el número 4, que igualmente es el que deje en la anterior aproximación. En total 23 disparos, con cuatro entradas a las ventanas por stage.

     Dos consideraciones al respecto:

     • Como podéis observar, el blanco número 5 de la ventana de la izquierda, se compone de un móvil completo, y así es como debemos dispararle. Respetando la secuencia que utilizaríamos en competición, popper, tarjeta estática y móvil.

     • Las ventanas se pueden ir variando durante la sesión de entrenamiento. Tanto su colocación una respecto de la otra, como su altura y amplitud.

     El segundo stage de esta sesión de entrenamiento, está diseñado para entrenar el tiro tras parapeto con posiciones forzadas y las entradas y salidas a líneas de falta.

     Es un ejercicio con cuatro posiciones de tiro. La posición de partida acostumbro a variarla constantemente, desenfundes con las manos alzadas, pistola y cargador en la mesa, salida de perfil a los blancos, de espaldas etc.

     Inicio el ejercicio disparando una batería de 3 tarjetas a 25 metros desde el “box-0”. Seguidamente corro hasta al “box-1” mientras realizo el primer cambio de cargador y desde la posición de tendido, disparo nuevamente las mismas tres tarjetas, a unos 15 metros aproximadamente.

     Me levanto rápidamente, hago una segunda recarga, y corro hasta la primera posición del parapeto, el “box-2”, para disparar los seis blancos que se verían desde esa posición.

     Finalizo con una última recarga y otra llegada con línea de falta hasta el “box-3”, para completar los 6 últimos blancos que me restan desde esa posición.

  

     Normalmente en este stage, no utilizo dados ni blancos numerados, aunque puntualmente o lo he hecho igualmente. La razón es la sobrecarga física que me supone dispararlo seis veces seguidas, es un ejercicio muy exigente. Prefiero centrarme en la velocidad de los desplazamientos, la precisión, y en adoptar bien la posición en cada una de las llegadas al parapeto.

     • SESIÓN NÚMERO 3: Tiro en movimiento. Mano fuerte y mano débil.

     Como en las otras dos sesiones anteriores, completo el entrenamiento con solo dos ejercicios, y seis repeticiones de cada uno de ellos.

     Comenzaremos por el tiro en movimiento. Me va a resultar algo complejo exponerlo aquí, y quizás a vosotros os resulte un poco complicado de entenderlo también, pero me parece interesante intentarlo, puesto que os va a permitir entrenar el tiro andando en todas las direcciones posibles y en un solo ejercicio. Os dejo el esquema también:

  

     La posición de salida como en todos los ejercicios está marca por el “box-0”. Esta vez iniciaremos el ejercicio con un solo dado en la mano derecha. El número que va a darnos el dado, se corresponderá con la arista desde la que no dispararemos en movimiento las únicas tres tarjetas del ejercicio. Como podéis ver las aristas están numeradas del 1 al 6.

     Nuevamente a la señal de “stand by”, dejaremos caer el dado y memorizamos al número que ha salido, supongamos que en esta ocasión ha sido el número 3.

     A la señal del timer y sin abandonar el box de salida, realizo dos disparos sobre los platos metálicos que quedan enfrentados, y que he situado previamente a una distancia de unos 20-25 metros. Seguidamente inicio el desplazamiento por la arista marcada con el número uno, que se corresponde con un desplazamiento de izquierda a derecha, mientras tiro en movimiento las tres tarjetas del stage. Siempre dos disparos sobre cada una de ellas.

     Bordeo el primer bidón por el exterior, y empiezo a disparar nuevamente recorriendo la arista número dos, esta vez caminando hacia el frente.

     Rodeo también el segundo bidón por la derecha, y llego a la arista número tres, que como es la que me ha dado el dado, no voy a disparar mientras la recorro. Me limito a pasar corriendo lo más rápido posible hasta llegar a la altura del tercer bidón. Nuevamente y esta vez en movimiento hacia atrás, dispararía de nuevo las tres siluetas.

     Voy a coger ahora la arista número 5, que va en perpendicular hacia delante de izquierda a derecha, disparando también dos veces a cada blanco. Ahora viene la parte más enrevesada del stage. Al llegar al final de la arista número 5, nos encontraríamos nuevamente en la parte frontal del ejercicio. Hay que seguir el trazado que marca la línea discontinua que parte del final de la arista 5, para llegar a la arista número 6, que se corresponde con la otra diagonal que nos faltaría por trazar, y que tenemos que recorrerla en perpendicular hacia atrás y hacia la derecha, todo esto mientras disparamos por última vez sobre las tarjetas.

     Al final de la diagonal 6, la línea punteada os marca de nuevo el recorrido que tendríais que trazar para regresar al box de salida y finalizar el ejercicio, disparando por segunda vez a los dos platos metálicos.

     Es un ejercicio muy intenso, con un total de 34 disparos mínimos, y un tiempo de ejecución que oscila entre los 36 y 42 segundos aproximadamente. Dependiendo de la separación de los bidones, y de la velocidad con la que se realicen los desplazamientos.

     Cada vez que inicias el ejercicio, disparas en movimiento desde cinco de las seis aristas que componen el stage. Siempre habrá una que atravesaremos corriendo. Evidentemente será la que se corresponda con el número que me ha marcado el dado al inicio.

     Algunas consideraciones al respecto:

     • Cuidad los ángulos de seguridad, al arma tiene que apuntar permanentemente hacia el fondo de la galería, olvidaros de los famosos 90º. Vigilar también el ángulo de seguridad vertical en los cambios de cargador.

     • Como habréis comprobado, es necesario realizar al menos dos cambios de cargador. Dado que no sabréis cual es la ejecución exacta del ejercicio hasta que no hayáis dejado caer el dado, no podréis proveer con anterioridad las recargas. Esto te obliga a llevar en cuenta el consumo de munición mientras estás disparando. Para simplificar la resolución del ejercicio, acostumbro a realizar una recarga cada dos secuencias de tiro.

     • Tratar de caminar el tiempo justo para realizar los 6 disparos. El resto de los desplazamientos hay que intentar recorrerlos corriendo a la máxima velocidad.

     • Jamás se abandona un ejercicio, y esto vale para todos los stages de las tres sesiones de entrenamiento. Puedes perderte puntualmente, pero siempre es mejor perder unos segundos, retomar el control y acabar. Se trata de estimular la mente, de trabajar bajo presión, y si al primer contratiempo nos detenemos el entrenamiento pierde parte de su esencia.

     • Por último comentaros que hay un tiempo para cada cosa. Vamos a disparar constantemente sobre las mismas tres tarjetas durante todo el ejercicio, aunque en distintas direcciones y a distintas distancias. A veces alejándonos de los blancos y otras acercándonos. Respetad las cadencias de tiro en función de todo esto.

     Queda solamente el trabajo de mano fuerte/ mano débil y completaríamos así la tercera sesión de entrenamiento.

     En primer lugar comentaros que no lo he dejado para el final porque me parezca menos importante, o porque le dedique menos esfuerzo, simplemente ha coincidido así. Cuando establecí estas tres sesiones de trabajo, las numeré aleatoriamente y esta ha coincidido ser la tercera, pero recomiendo entrenar mano fuerte/débil sistemáticamente.

     Utilizo un ejercicio tipo “estándar” que incluye varias manipulaciones, cambio de cargador, y desplazamientos.

  

     Coloco tres tarjetas, tres platos metálicos y tres box, dispuestos tal y como aparece en el dibujo de arriba.

     Parto como siempre desde el “box-0”. A la señal del timer y sin abandonar el box de salida, desenfundo con la mano fuerte y disparo solo las únicas tres tarjetas del ejercicio (2+2+2). Seguidamente, me desplazamiento hasta el box número 1 y sin cambiar de mano, disparo los tres metales intercalados entre las tarjetas.

     Un nuevo desplazamiento hasta el “box-2” para volver a disparar las tres tarjetas nuevamente, esta vez a una distancia considerablemente menor, por lo que la cadencia de tiro debe aumentar en principio. Cambio de cargador, cambio de mano, y vuelvo a disparar las mismas tarjetas con la mano débil antes de abandonar la posición.

     Hecho esto hay que realizar un “back” con la mano débil, para retroceder hasta el “box -1” disparando desde ahí los tres platos por segunda vez.

     Se finaliza con un nuevo “back” hacia el box de salida, y siguiendo con la mano débil, terminaría otra vez con las únicas tres tarjetas del stage.

     En total 30 disparos seguidos con ambas manos, desde tres posiciones distintas, con 4 desplazamientos y un cambio de cargador. Repito 6 veces el ejercicio, con un total de 180 disparos mínimos.

     Suelo invertir la ejecución después de las tres primeras entradas. También procuro variar la configuración de los tres “box”. Pueden colocarse en paralelo, escalonados, en perpendicular hacia las tarjetas etc.

     Básicamente este es el sistema que utilizó actualmente en mis entrenamientos en el campo, aunque he introducido numerosas variaciones.

     Creo que es positivo ir variando periódicamente el entrenamiento, despierta el interés por disparar, y evita la monotonía en el campo de tiro. Actualmente estoy entrenando muy duro nuevamente para preparar el Campeonato del Mundo, y la premisa para mí, sigue siendo la misma.

     Potenciar los tres factores determinantes en competición. La técnica, la condición física, y las aptitudes mentales para competir.